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Para Jesse, mi amor

Jesse era mi novio en la escuela preparatoria y se convirtió en mi alma gemela y el amor de mi vida.

El nació en México y llegó a los Estados Unidos con su familia cuando era pequeño. El creció y se convirtió en un hombre guapo, inteligente y muy trabajador. Él podía arreglar cualquier cosa con un motor y le encantaba la música Country antigua y el rock. Por 27 años formamos una vida juntos con la alegría de nuestros tres hijos y nuestro nieto.

Un sábado en noviembre del año pasado, Jesse y yo tomamos un día libre del trabajo, para nosotros dos. Hicimos lo que muchas parejas hacen – fuimos a la pulga y nos conseguimos algo para comer. También visitamos el estanque al que acostumbrábamos llevar a nuestros hijos a dar de comer a los patos cuando eran pequeños. Nos sentamos y hablamos.

El habló de lo orgulloso que estaba de nuestros hijos. Acerca de lo agradecido que estaba de tenerme a su lado a través de momentos difíciles y sencillos. Acerca de cómo la vida se mueve demasiado rápido para vivir con remordimientos. Fue uno de esos momentos preciosos en que nuestras almas eran las que hablaron.

Fue un día que mantendré en mi corazón para siempre, ya que resultó ser nuestro último día juntos. Esa tarde, mi amado Jesse sufrió un aneurisma cerebral masivo. Los médicos hicieron todo lo que pudieron, pero él simplemente se fue.

Mi fe y mi familia me ayudaron a seguir adelante.  Siempre pienso en Jesse y lo extraño todos los días, pero encuentro consuelo en saber que Jesse tomó la decisión de ayudar a otros – se convirtió en un donante de órganos y sus riñones y su hígado han dado a alguien más una segunda oportunidad en la vida.

Mucho tiempo antes de ese sábado en noviembre, habíamos hablado de la donación de órganos y él – al igual que muchas otras personas – estaba atrapado en los mitos. Como yo soy un asistente médico, pude darle más información al respecto. La siguiente vez que renovó su licencia, él dijo que recordó nuestra conversación y se registró como donante.

Su funeral fue en un día frío y lluvioso y la iglesia estaba llena de personas cuyas vidas él había tocado a lo largo de los años. Ese era el tipo de persona que era él – alguien tan amado y respetado. Y ahora, su espíritu generoso vive a través de las vidas de aquellos que recibieron sus regalos de vida.

Para ellos Jesse es un héroe. Y para mí también.

A mi Jesse – ¡Su muñeca mamacita que lo ama!

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3 comentarios en “Para Jesse, mi amor”

  1. Thank you so much for sharing your love story. My heart is filled with gratitude for someone like Mr. Jesse who tossed the myths away, thanks to you explaining to him, and let his heart make that decision to help others by giving himself to them. Indeed, it is better to give than to receive. Gracias!

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